miércoles, 13 de octubre de 2010
EL LUNES EMPIEZO LA NOVE(: NO TENGO NADA QUE DECIRLES ASI QUE ME VOY... YA EL LUNES LES DIRE VARIAS COSAS. LES AGRADESCO SU APOYO(; ENCERIO NO SE COMO PAGARSELO... BUENO, UN BESO:* ESPERO QUE TODAS ESTEN BIEN
jueves, 7 de octubre de 2010
BUENO, A DECIR VERDAD HUBO UN PROBLEMA CON LA NOVE SI QUIEREN SABER QUE ES AQUI ESTA http://foro.univision.com/t5/Vanessa-Hudgens/Al-calor-de-la-Pasion-Zanessa/m-p/241412208 CHEKEN ESO, MIREN, YO LES DIJE DESDE UN PRINCIPIO QUE ERA UNA NOVE ADAPTADA, NO ERA IDEA MIA Y NO LA COPIE A LA OTRA WEBNOVELA :S... YO LA SAQUE DE UNA PAGINA DE NOVELAS CONTEPORANEAS Y SOLO LE CAMBIE LOS NOBRES POR LOS DE ZANESSA... BUENO, POR DADAS LAS CIRCUNSTANCIAS LA CAMBIARE... NO QUIERO QUE PIENSEN QUE LA COPIE DE ESE BLOG, YO LES ACLARO TODAS LAS DUDAS QUE TENGAN, SOLO PREGUNTENME PORFA(: BUENO LA NOVE QUE LES PONDRE ES OTRA FORMA DE AMAR... ESQUE ESTO LO HAGO SOLO PARA DARME TIEMPO PARA ESCRIBIR NOVELA MIA(:
LES DEJARE EL ARGUMENTO...
Argumento:
Para Zachary Efron, Zac, Pertenecer a la unidad de Operaciones Especiales de la armada no era sólo un trabajo, sino algo que definía su identidad. Una bala había puesto en peligro dicha existencia: ¿Cómo iba a entrar en combate si apenas podía caminar? No obstante, y a pesar de las advertencias del médico, Zac estaba empeñado en recuperarse por completo.
Sin embargo, la inesperada aparición de su sobrina de cinco años le dejaba poco tiempo para otra cosa que no fuera cuidar de la pequeña. De niños sabía aún menos que de cómo recuperarse y vivir con sus heridas, pero no estaba dispuesto a aceptar la ayuda de su vecina Vanessa Hudgens. Él no necesitaba la ayuda de nadie para cuidar de su sobrina, ni para aprender a asumir sus propias limitaciones. Ni, desde luego, para enamorarse.
GRACIAS POR ENTENDER(:
LES DEJARE EL ARGUMENTO...
Argumento:
Para Zachary Efron, Zac, Pertenecer a la unidad de Operaciones Especiales de la armada no era sólo un trabajo, sino algo que definía su identidad. Una bala había puesto en peligro dicha existencia: ¿Cómo iba a entrar en combate si apenas podía caminar? No obstante, y a pesar de las advertencias del médico, Zac estaba empeñado en recuperarse por completo.
Sin embargo, la inesperada aparición de su sobrina de cinco años le dejaba poco tiempo para otra cosa que no fuera cuidar de la pequeña. De niños sabía aún menos que de cómo recuperarse y vivir con sus heridas, pero no estaba dispuesto a aceptar la ayuda de su vecina Vanessa Hudgens. Él no necesitaba la ayuda de nadie para cuidar de su sobrina, ni para aprender a asumir sus propias limitaciones. Ni, desde luego, para enamorarse.
GRACIAS POR ENTENDER(:
martes, 5 de octubre de 2010
Capitulo 3
Según recordaba Nessa, su labio superior se humedeció de transpiración al oír aquello.
Zac Efron destruyó su vida. Destruyó todo lo que era querido por ella. Su amor por Simon, su felicidad, su tranquilidad... y, finalmente, su autoestima. Luchó contra él hasta el límite de su resistencia, y así llegó a conocer su propia fragilidad -. Estremeciéndose de desagrado, Nessa apartó aquellos recuerdos de su mente, pero la humillación y la vergüenza mantuvieron la misma intensidad de siempre.
Zac era un total depredador. Implacable e intolerante con todo el que se mostrara más débil que él. Nessa nunca olvidaría la forma en que la miró el día de su boda, sin molestarse en ocultar en lo más mínimo su odio. Él, el gran hombre, increíblemente rico y atractivo... había sido rechazado. Hasta él último momento,
Zac esperó que ella cambiara de opinión y se arrojara a sus pies.
- Nunca te perdonaré.
Esas fueron sus palabras de despedida. A esas alturas, Nessa estaba temblando y Simon prácticamente tuvo que sostenerla para que se mantuviera en pie. En las fotos de la boda parecía un fantasma. Simon le aseguró que la había perdonado, pero, mientras se prolongaba la farsa de su matrimonio, ella nunca llegó a perdonarse a sí misma.
Se llevó una mano a las palpitantes sienes, haciendo un esfuerzo por recuperar la concentración. ¿Cómo era posible que no hubiera notado antes que su padre tenía problemas? Lo cierto era que se había visto demasiado ocupada con los suyos.
Simon estuvo enfermo mucho tiempo antes de morir.
Su negocio se fue a pique con la recesión, dejando tan sólo deudas.
Su padre insistió para que volviera con él a casa, pero Nessa se negó. No quiso volver a ser la niña de papá que fue antes de casarse. En aquella época, ni siquiera tenía un trabajo. Durante su adolescencia sólo pensaba en casarse con Simon y en tener hijos. Apartó aquel recuerdo con impotente amargura.
Zac la había invitado al Deangate para regodearse con la caída de su padre. Era tan sádico que quería verla sufrir en persona. ¿Por qué darle esa satisfacción si sabía que no serviría para liberar a su padre del castigo? ¡No estaba dispuesta a asistir a su cita en el Deangate Hotel!
Nessa salió del coche. Hacía frío y llovía, como aquel otro día de funesto recuerdo. Irguió ligeramente los hombros y alzó la cabeza mientras cruzaba el aparcamiento. Lo hacía por su padre. Era su deber. ¿Qué más daba que se sintiera físicamente enferma ante la perspectiva de ver a Zac Efron de nuevo?
Si Zac disfrutaba viéndola sufrir, tal vez lograra persuadirlo para que suavizara el castigo que sin duda tenía planeado para su padre. Naturalmente, habría que devolver el dinero. Y la única forma de hacerlo sería vendiendo la casa de su padre. Y ya que las casas no se vendían de un día para otro, Zac tendría que estar dispuesto a concederle algo de tiempo. Todo lo que le pediría sería que no obligara a su padre a arrastrarse por los tribunales.
¿Acaso era eso mucho pedir?, se preguntó mientras se encaminaba hacia la recepción del Deangate Hotel. Sí, era mucho pedir de un hombre como Zac.
- ¿Puedo ayudarla? - preguntó una amable recepcionista, haciendo salir a Nessa de su ensimismamiento.
- Mi nombre es Turner. Tengo una cita con el señor Efron a las ocho.
- Un momento... señora Turner - dijo la joven recepcionista, fijándose en el anillo de casada de Vanessa.
Nessa se apartó unos pasos mientras la recepcionista llamaba por teléfono.
- Lo siento, señora Turner...
- ¿Hay algún problema?
- El señor Efron dice que no reconoce su nombre...
Nessa se ruborizó al comprender. Zac quería ignorar su nombre de casada. Respiró profundamente para contener su furia.
- Trate con Hudgens - dijo.
- ¿Hudgens? - repitió la recepcionista, perpleja.
- Sí, dígale que la señorita Hudgens está aquí.
Unos segundos después, la recepcionista le dijo que podía subir.
Nessa entró en el ascensor. Siempre había odiado aquel lugar. Allí era dónde su madre solía reunirse con sus amantes. Y allí era donde ella perdió su dignidad.
Seis años atrás, había hecho aquel mismo trayecto para enfrentarse a Zac Efron. Y, a pesar del tiempo transcurrido, aún no podía explicarse cómo estuvo a punto de acabar en su cama. Los dos juntos... como animales, ella medio desnuda, él tocándole todo el cuerpo, ella correspondiendo... Obsceno, pensó, sintiendo una punzada de repugnancia. Y de no ser por la ruidosa entrada de la doncella en la habitación contigua, aquel desagradable incidente podría haber llegado aún más lejos de lo que llegó.
Fue la inconsciencia de la juventud lo que la condujo a aquella situación. No se dio cuenta de con quién se enfrentaba. Zac Efron era un tiburón, extremadamente listo, insidiosamente calculador y terriblemente peligroso. El miedo podría haberla protegido, pero Vanessa no aprendió a temerlo hasta que fue demasiado tarde.
Pero ahora sí estaba asustada. Lo suficiente como para satisfacer al sádico más despiadado. Estaba asustada por su padre, un hombre a la antigua, que había crecido en un mundo muy distinto al de Zac Efron.
Se detuvo frente a la puerta de la suite y cerró brevemente los ojos. «Arrástrate.», se dijo. «Eso es lo que quiere». Y si Zac obtenía lo que quería, tal vez le resultaría menos atractivo destruir a su padre. Llamó a la puerta y ésta fue casi inmediatamente abierta por un joven.
- Adelante, señorita Hugens - dijo seriamente.
La suite no había cambiado. Los ojos de Nessa se posaron sobre el sofá color limón y no pudo evitar ruborizarse al recordar que todo empezó allí.
Oyó que Zac decía algo en griego. Hijo de padre italiano y madre griega, dominaba ambos idiomas con igual soltura. Nessa se puso rígida al verlo aparecer, a la vez que la puerta se cerraba tras ella.
No pudo apartar los ojos de él. La repelía. Cada centímetro de su sensual cuerpo la repelía, y había cierta atracción mortal en aquel exceso de repulsión, se dijo Nessa. Se movía como un tigre al acecho, tenía el rostro de un ángel caído y el poderoso magnetismo de un hombre intensamente viril.
Contempló los oscuros planos de sus impasibles rasgos, los claros ojos azules bajo las oscuras cejas y los altos pómulos, que conferían a su rostro un toque de fiera energía. Deslizó la mirada por el puente de su nariz griega y la ancha perfección de su boca antes de apartar rápidamente la vista.
- Seguro que es un amante voraz - murmuró con voz ronca la madre de Nessa cuando lo conoció -. Tiene una carga sexual increíble. Se puede sentir a varios metros de distancia... cualquier mujer con sangre en las venas lo sentiría. ¿Qué te sucede?
Nessa se estremeció al sentir que la sangre se le helaba en las venas. Zac era tan frío...
De pronto el silencio se hizo insoportable.
- ¿Por qué me has hecho venir?
- Quítate el abrigo.
Nessa se humedeció el labio inferior con la lengua.
- No voy a quedarme...
- Entonces vete - murmuró Zac con un despectivo gesto de la mano -. Me haces perder el tiempo.
Nessa apretó los dientes. Se quitó el abrigo y lo dejó en un sillón.
- Te he preguntado por qué me has hecho venir.
- Quería mirarte - Zac deslizó sus azules ojos por la esbelta figura de Nessa, deteniéndola brevemente en la sorprendente plenitud de sus senos para deslizarla a continuación con insultante frialdad hasta las femeninas curvas de sus caderas.
Nessa nunca se había sentido cómoda con su propio cuerpo. Sus voluptuosas curvas y su melena oscura atraían las miradas de los hombres como un imán. Ambas cosas atraían la clase equivocada de atracción masculina. Se parecía a su madre y odiaba saberlo. Si no hubiera poseído aquella figura y aquel pelo, no habría atraído la atención de Zac Efron seis años atrás.
SUBI AHORITA PORQUE NO SE SI PUEDA SUBIR MAÑANA:S EN FIN, ME IRE A DAR UNA CUCHA Y YA ME DORMIRE... UN BESO:*
Zac Efron destruyó su vida. Destruyó todo lo que era querido por ella. Su amor por Simon, su felicidad, su tranquilidad... y, finalmente, su autoestima. Luchó contra él hasta el límite de su resistencia, y así llegó a conocer su propia fragilidad -. Estremeciéndose de desagrado, Nessa apartó aquellos recuerdos de su mente, pero la humillación y la vergüenza mantuvieron la misma intensidad de siempre.
Zac era un total depredador. Implacable e intolerante con todo el que se mostrara más débil que él. Nessa nunca olvidaría la forma en que la miró el día de su boda, sin molestarse en ocultar en lo más mínimo su odio. Él, el gran hombre, increíblemente rico y atractivo... había sido rechazado. Hasta él último momento,
Zac esperó que ella cambiara de opinión y se arrojara a sus pies.
- Nunca te perdonaré.
Esas fueron sus palabras de despedida. A esas alturas, Nessa estaba temblando y Simon prácticamente tuvo que sostenerla para que se mantuviera en pie. En las fotos de la boda parecía un fantasma. Simon le aseguró que la había perdonado, pero, mientras se prolongaba la farsa de su matrimonio, ella nunca llegó a perdonarse a sí misma.
Se llevó una mano a las palpitantes sienes, haciendo un esfuerzo por recuperar la concentración. ¿Cómo era posible que no hubiera notado antes que su padre tenía problemas? Lo cierto era que se había visto demasiado ocupada con los suyos.
Simon estuvo enfermo mucho tiempo antes de morir.
Su negocio se fue a pique con la recesión, dejando tan sólo deudas.
Su padre insistió para que volviera con él a casa, pero Nessa se negó. No quiso volver a ser la niña de papá que fue antes de casarse. En aquella época, ni siquiera tenía un trabajo. Durante su adolescencia sólo pensaba en casarse con Simon y en tener hijos. Apartó aquel recuerdo con impotente amargura.
Zac la había invitado al Deangate para regodearse con la caída de su padre. Era tan sádico que quería verla sufrir en persona. ¿Por qué darle esa satisfacción si sabía que no serviría para liberar a su padre del castigo? ¡No estaba dispuesta a asistir a su cita en el Deangate Hotel!
Nessa salió del coche. Hacía frío y llovía, como aquel otro día de funesto recuerdo. Irguió ligeramente los hombros y alzó la cabeza mientras cruzaba el aparcamiento. Lo hacía por su padre. Era su deber. ¿Qué más daba que se sintiera físicamente enferma ante la perspectiva de ver a Zac Efron de nuevo?
Si Zac disfrutaba viéndola sufrir, tal vez lograra persuadirlo para que suavizara el castigo que sin duda tenía planeado para su padre. Naturalmente, habría que devolver el dinero. Y la única forma de hacerlo sería vendiendo la casa de su padre. Y ya que las casas no se vendían de un día para otro, Zac tendría que estar dispuesto a concederle algo de tiempo. Todo lo que le pediría sería que no obligara a su padre a arrastrarse por los tribunales.
¿Acaso era eso mucho pedir?, se preguntó mientras se encaminaba hacia la recepción del Deangate Hotel. Sí, era mucho pedir de un hombre como Zac.
- ¿Puedo ayudarla? - preguntó una amable recepcionista, haciendo salir a Nessa de su ensimismamiento.
- Mi nombre es Turner. Tengo una cita con el señor Efron a las ocho.
- Un momento... señora Turner - dijo la joven recepcionista, fijándose en el anillo de casada de Vanessa.
Nessa se apartó unos pasos mientras la recepcionista llamaba por teléfono.
- Lo siento, señora Turner...
- ¿Hay algún problema?
- El señor Efron dice que no reconoce su nombre...
Nessa se ruborizó al comprender. Zac quería ignorar su nombre de casada. Respiró profundamente para contener su furia.
- Trate con Hudgens - dijo.
- ¿Hudgens? - repitió la recepcionista, perpleja.
- Sí, dígale que la señorita Hudgens está aquí.
Unos segundos después, la recepcionista le dijo que podía subir.
Nessa entró en el ascensor. Siempre había odiado aquel lugar. Allí era dónde su madre solía reunirse con sus amantes. Y allí era donde ella perdió su dignidad.
Seis años atrás, había hecho aquel mismo trayecto para enfrentarse a Zac Efron. Y, a pesar del tiempo transcurrido, aún no podía explicarse cómo estuvo a punto de acabar en su cama. Los dos juntos... como animales, ella medio desnuda, él tocándole todo el cuerpo, ella correspondiendo... Obsceno, pensó, sintiendo una punzada de repugnancia. Y de no ser por la ruidosa entrada de la doncella en la habitación contigua, aquel desagradable incidente podría haber llegado aún más lejos de lo que llegó.
Fue la inconsciencia de la juventud lo que la condujo a aquella situación. No se dio cuenta de con quién se enfrentaba. Zac Efron era un tiburón, extremadamente listo, insidiosamente calculador y terriblemente peligroso. El miedo podría haberla protegido, pero Vanessa no aprendió a temerlo hasta que fue demasiado tarde.
Pero ahora sí estaba asustada. Lo suficiente como para satisfacer al sádico más despiadado. Estaba asustada por su padre, un hombre a la antigua, que había crecido en un mundo muy distinto al de Zac Efron.
Se detuvo frente a la puerta de la suite y cerró brevemente los ojos. «Arrástrate.», se dijo. «Eso es lo que quiere». Y si Zac obtenía lo que quería, tal vez le resultaría menos atractivo destruir a su padre. Llamó a la puerta y ésta fue casi inmediatamente abierta por un joven.
- Adelante, señorita Hugens - dijo seriamente.
La suite no había cambiado. Los ojos de Nessa se posaron sobre el sofá color limón y no pudo evitar ruborizarse al recordar que todo empezó allí.
Oyó que Zac decía algo en griego. Hijo de padre italiano y madre griega, dominaba ambos idiomas con igual soltura. Nessa se puso rígida al verlo aparecer, a la vez que la puerta se cerraba tras ella.
No pudo apartar los ojos de él. La repelía. Cada centímetro de su sensual cuerpo la repelía, y había cierta atracción mortal en aquel exceso de repulsión, se dijo Nessa. Se movía como un tigre al acecho, tenía el rostro de un ángel caído y el poderoso magnetismo de un hombre intensamente viril.
Contempló los oscuros planos de sus impasibles rasgos, los claros ojos azules bajo las oscuras cejas y los altos pómulos, que conferían a su rostro un toque de fiera energía. Deslizó la mirada por el puente de su nariz griega y la ancha perfección de su boca antes de apartar rápidamente la vista.
- Seguro que es un amante voraz - murmuró con voz ronca la madre de Nessa cuando lo conoció -. Tiene una carga sexual increíble. Se puede sentir a varios metros de distancia... cualquier mujer con sangre en las venas lo sentiría. ¿Qué te sucede?
Nessa se estremeció al sentir que la sangre se le helaba en las venas. Zac era tan frío...
De pronto el silencio se hizo insoportable.
- ¿Por qué me has hecho venir?
- Quítate el abrigo.
Nessa se humedeció el labio inferior con la lengua.
- No voy a quedarme...
- Entonces vete - murmuró Zac con un despectivo gesto de la mano -. Me haces perder el tiempo.
Nessa apretó los dientes. Se quitó el abrigo y lo dejó en un sillón.
- Te he preguntado por qué me has hecho venir.
- Quería mirarte - Zac deslizó sus azules ojos por la esbelta figura de Nessa, deteniéndola brevemente en la sorprendente plenitud de sus senos para deslizarla a continuación con insultante frialdad hasta las femeninas curvas de sus caderas.
Nessa nunca se había sentido cómoda con su propio cuerpo. Sus voluptuosas curvas y su melena oscura atraían las miradas de los hombres como un imán. Ambas cosas atraían la clase equivocada de atracción masculina. Se parecía a su madre y odiaba saberlo. Si no hubiera poseído aquella figura y aquel pelo, no habría atraído la atención de Zac Efron seis años atrás.
SUBI AHORITA PORQUE NO SE SI PUEDA SUBIR MAÑANA:S EN FIN, ME IRE A DAR UNA CUCHA Y YA ME DORMIRE... UN BESO:*
Capitulo 2
- ¿A dónde vas? - preguntó Vanessa, con sus ojos violetas casi rojos por la angustia.
- A casa... Necesito estar a solas, Ness... Compréndelo por favor.
Desesperada, Nessa corrió tras él por el pasillo
- ¡Podemos enfrentarnos mejor a esto juntos, papá! Quédate, por favor - rogó.
- Lo siento. Ahora no, Ness – dijo Gerald sintiéndose incapaz de mirar a su hija a la cara.
¿Enfrentarse a la vergüenza, a la publicidad, al juicio? ¿A la pérdida de su casa, de su trabajo, de su autoestima? Vanessa no sabía si su padre sería capaz de soportar todo aquello. Iba a ser muy duro, sobre todo para un hombre de su edad. ¿Pero qué alternativa había? La única manera de sobrevivir era enfrentándose a los problemas. Si Vanessa había aprendido algo en aquellos años, era esa verdad.
Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos no logró mantener la mente centrada en los problemas de su padre. El pasado volvía a perseguirla, el pasado que había enterrado hacía seis años...
El día que conoció a Zac Efron, estaba en Londres haciendo algunas compras para su ajuar en compañía de una amiga. Faltaban menos de dos meses para su boda con Simon. No llevaba el anillo de compromiso. Una de las piedras se había soltado y lo había llevado al joyero para que lo reparara.
Estaba hablando con Leah en un cruce de calles, esperando a que la luz del semáforo cambiara para poder cruzar. Alguien la empujó involuntariamente, haciéndole caer al asfalto, prácticamente bajo las ruedas de la limusina de Zac, conducida por su chófer.
Vanessa no recordaba la caída, pues perdió el conocimiento. Lo que sí recordaba era su confusa recuperación de la conciencia antes de que llegara la ambulancia y la visión de unos extraordinarios ojos azules ante los suyos. De pequeña había tenido un libro de cuentos sobre un tigre con los ojos coma estanques de un brillante azul. Naturalmente, se quedó mirándolos, asombrada. Nunca había visto unos ojos de aquella tonalidad.
- No la muevan... no hables... - Zac no paraba de dar instrucciones en todas direcciones.
- Estoy bien...
- No hables.
- Quiero levantarme... – Zac trató de moverse.
Una mano, bronceada y enorme se lo impidió.
- Quiero levantarme... - insistió ella, mirando con creciente vergüenza el grupo de curiosos que se estaba formando a su alrededor.
- No vas a levantarte. Podrías haberte dañado la columna vertebral.
- Mi columna está perfectamente - dijo Vanessa, empezando a enfadarse -. Yo estoy perfectamente...
- Eso lo decidirá el médico - Zac siguió mirándola con increíble intensidad. Entonces alargó una mano y le acarició con un dedo la mandíbula -. Nunca me perdonaré haber hecho daño a algo tan increíblemente hermoso...
Leah resultó totalmente inútil en aquella circunstancia. Se puso histérica y alguien tuvo que calmarla. Nessa se encontró de pronto en una ambulancia privada, acompañada por Zac en lugar de por su amiga.
- Ella nos seguirá en mi coche - aseguró Zac, interponiéndose en el camino de los enfermeros a la vez que les decía lo que debían hacer.
Nessa no se encontraba con fuerzas para quitarse a Zac de encima. La cabeza le dolía mucho y sentía náuseas. Cerró lo ojos para escapar de él, diciéndose que aquel dominante desconocido sólo tratada de calmar su conciencia por un accidente del que en realidad no había sido responsable.
Vanessa fue conducida a una clínica, en la que fue sometida a un minucioso examen antes de que la llevaran a una elegante habitación individual.
- Quiero irme a casa - protestó, dirigiéndose a la enfermera -. Esto no es necesario.
Zac entró en aquel momento, desprendiendo ondas de vibrante energía física que parecieron cargar de electricidad la atmósfera de la habitación.
- ¿Dónde está Leah? - Susurró Vanessa, asombrado al comprobar que el desconocido seguía por allí.
- He hecho que la lleven a casa. Estaba demasiado alterada como para servir de ayuda. Tengo entendido que tus padres están de viaje y no volverán hasta mañana. ¿Quieres que me ponga en contacto con ellos?
- Ni siquiera sé tu nombre - dijo Vanessa entre dientes.
- Zac Efron - murmuró él con una brillante sonrisa -. ¿Cómo te sientes?
- Sólo quiero irme a casa... ¿Nunca escuchas lo que te dice la gente?
- No si no quiero oírlo - contestó Zac.
- No era necesario todo esto - Nessa señaló a su alrededor, avergonzada -. Me he caído. - Tu coche no me ha tocado. No pienso demandarte ni nada parecido. No tenías por qué...
- He querido hacerlo - la interrumpió él deslizando una descarada mirada por la esbelta figura de Vanessa, que resaltaba bajo las sábanas -. No puedo apartar la mirada de ti - añadió, elevando la vista hacia su ruborizado rostro -. Supongo que te habrás dado cuenta de ello. Pero también supongo que estarás muy acostumbrada a que los hombres te presten toda su atención.
- No desde que me he comprometido - murmuró Nessa con rigidez, enfadada por la forma de mirarla de aquel hombre. Parecía que estuviera contemplando un escaparate.
Él entrecerró los ojos al oírla.
- ¿Perteneces a otro hombre?
- ¡No pertenezco a ningún hombre! - espetó Nessa.
- A mí sí me pertenecerás - murmuró él con convicción.
Nessa pensó seriamente que estaba loco. Nadie le había hablado nunca así. Un verano estuvo en Grecia y notó que el feminismo aún no parecía haber hecho demasiada mella en aquel país, pero la primitiva actitud de aquel hombre de aspecto tan sofisticado y aparentemente cultivado le dejó asombrada.
- Voy a casarme dentro de seis semanas le informó escuetamente, observando de forma involuntaria sus varoniles rasgos y apartando con rapidez la mirada al darse cuenta de que lo estaba haciendo.
- Ya veremos... – dijo Zac, y a continuación rió indulgentemente, como si se dirigiera a una cría que hubiera dicho algo inocentemente divertido.
Vanessa volvió al presente y notó que estaba temblando. Su primer pensamiento fue para su padre. Dijera lo que dijera, no debía quedarse solo. Tomó su abrigo, salió del pequeño chalet que tenía alquilado y subió a su coche.
- Pero su padre está en el trabajo, señora Turner. ¿Qué iba a estar haciendo en casa a esta hora del día? - Preguntó la asistenta de su padre, frunciendo el ceño.
Nessa tragó con esfuerzo, tratando de mantener una expresión despreocupada.
- Pensaba que hoy terminaba antes.
- A mí no me ha dicho nada, desde luego.
- Entonces lo veré más tarde - dijo Nessa, y volvió a su coche.
¿Dónde estaría su padre? - se preguntó, angustiada. ¡No debería haber permitido que se fuera en el estado en que se encontraba!. Pero su padre había insistido en que necesitaba estar a solas. Ella no era su guardián. ¿No debía respetar sus deseos? Pero aquellos pensamientos no bastaron para calmar su inquietud.
Reacia, volvió a su casa. Zac... no podía apartar a Zac de su mente. ¿Acudiría al hotel para arrastrarse ante él y rogarle, como una vez hizo su padre con su madre? El estómago le dio un vuelco al pensarlo. ¿Qué sentido tendría hacerlo? Conocía a Zac Efron. No habría forma de que perdonara a su padre. Zac quería venganza. No podía tocar a Vanessa, pero sabía lo unida que se sentía ésta a su padre. Ni la mente mas oscuramente maquiavélica podría haber maquinado una venganza mas dulce.
- Algún día vendrás a rogarme de rodillas que te acepte... y te destrozaré.
SE QUE ALGUNAS NO ENTENDIERON EL CAPITULO DE AYER(: PERO BUENO CONFORME PASEN LOS CAPITULOS ENTENDERAN... AHORA ME VOY(:, NOS VEMOS MAÑANA
- A casa... Necesito estar a solas, Ness... Compréndelo por favor.
Desesperada, Nessa corrió tras él por el pasillo
- ¡Podemos enfrentarnos mejor a esto juntos, papá! Quédate, por favor - rogó.
- Lo siento. Ahora no, Ness – dijo Gerald sintiéndose incapaz de mirar a su hija a la cara.
¿Enfrentarse a la vergüenza, a la publicidad, al juicio? ¿A la pérdida de su casa, de su trabajo, de su autoestima? Vanessa no sabía si su padre sería capaz de soportar todo aquello. Iba a ser muy duro, sobre todo para un hombre de su edad. ¿Pero qué alternativa había? La única manera de sobrevivir era enfrentándose a los problemas. Si Vanessa había aprendido algo en aquellos años, era esa verdad.
Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos no logró mantener la mente centrada en los problemas de su padre. El pasado volvía a perseguirla, el pasado que había enterrado hacía seis años...
El día que conoció a Zac Efron, estaba en Londres haciendo algunas compras para su ajuar en compañía de una amiga. Faltaban menos de dos meses para su boda con Simon. No llevaba el anillo de compromiso. Una de las piedras se había soltado y lo había llevado al joyero para que lo reparara.
Estaba hablando con Leah en un cruce de calles, esperando a que la luz del semáforo cambiara para poder cruzar. Alguien la empujó involuntariamente, haciéndole caer al asfalto, prácticamente bajo las ruedas de la limusina de Zac, conducida por su chófer.
Vanessa no recordaba la caída, pues perdió el conocimiento. Lo que sí recordaba era su confusa recuperación de la conciencia antes de que llegara la ambulancia y la visión de unos extraordinarios ojos azules ante los suyos. De pequeña había tenido un libro de cuentos sobre un tigre con los ojos coma estanques de un brillante azul. Naturalmente, se quedó mirándolos, asombrada. Nunca había visto unos ojos de aquella tonalidad.
- No la muevan... no hables... - Zac no paraba de dar instrucciones en todas direcciones.
- Estoy bien...
- No hables.
- Quiero levantarme... – Zac trató de moverse.
Una mano, bronceada y enorme se lo impidió.
- Quiero levantarme... - insistió ella, mirando con creciente vergüenza el grupo de curiosos que se estaba formando a su alrededor.
- No vas a levantarte. Podrías haberte dañado la columna vertebral.
- Mi columna está perfectamente - dijo Vanessa, empezando a enfadarse -. Yo estoy perfectamente...
- Eso lo decidirá el médico - Zac siguió mirándola con increíble intensidad. Entonces alargó una mano y le acarició con un dedo la mandíbula -. Nunca me perdonaré haber hecho daño a algo tan increíblemente hermoso...
Leah resultó totalmente inútil en aquella circunstancia. Se puso histérica y alguien tuvo que calmarla. Nessa se encontró de pronto en una ambulancia privada, acompañada por Zac en lugar de por su amiga.
- Ella nos seguirá en mi coche - aseguró Zac, interponiéndose en el camino de los enfermeros a la vez que les decía lo que debían hacer.
Nessa no se encontraba con fuerzas para quitarse a Zac de encima. La cabeza le dolía mucho y sentía náuseas. Cerró lo ojos para escapar de él, diciéndose que aquel dominante desconocido sólo tratada de calmar su conciencia por un accidente del que en realidad no había sido responsable.
Vanessa fue conducida a una clínica, en la que fue sometida a un minucioso examen antes de que la llevaran a una elegante habitación individual.
- Quiero irme a casa - protestó, dirigiéndose a la enfermera -. Esto no es necesario.
Zac entró en aquel momento, desprendiendo ondas de vibrante energía física que parecieron cargar de electricidad la atmósfera de la habitación.
- ¿Dónde está Leah? - Susurró Vanessa, asombrado al comprobar que el desconocido seguía por allí.
- He hecho que la lleven a casa. Estaba demasiado alterada como para servir de ayuda. Tengo entendido que tus padres están de viaje y no volverán hasta mañana. ¿Quieres que me ponga en contacto con ellos?
- Ni siquiera sé tu nombre - dijo Vanessa entre dientes.
- Zac Efron - murmuró él con una brillante sonrisa -. ¿Cómo te sientes?
- Sólo quiero irme a casa... ¿Nunca escuchas lo que te dice la gente?
- No si no quiero oírlo - contestó Zac.
- No era necesario todo esto - Nessa señaló a su alrededor, avergonzada -. Me he caído. - Tu coche no me ha tocado. No pienso demandarte ni nada parecido. No tenías por qué...
- He querido hacerlo - la interrumpió él deslizando una descarada mirada por la esbelta figura de Vanessa, que resaltaba bajo las sábanas -. No puedo apartar la mirada de ti - añadió, elevando la vista hacia su ruborizado rostro -. Supongo que te habrás dado cuenta de ello. Pero también supongo que estarás muy acostumbrada a que los hombres te presten toda su atención.
- No desde que me he comprometido - murmuró Nessa con rigidez, enfadada por la forma de mirarla de aquel hombre. Parecía que estuviera contemplando un escaparate.
Él entrecerró los ojos al oírla.
- ¿Perteneces a otro hombre?
- ¡No pertenezco a ningún hombre! - espetó Nessa.
- A mí sí me pertenecerás - murmuró él con convicción.
Nessa pensó seriamente que estaba loco. Nadie le había hablado nunca así. Un verano estuvo en Grecia y notó que el feminismo aún no parecía haber hecho demasiada mella en aquel país, pero la primitiva actitud de aquel hombre de aspecto tan sofisticado y aparentemente cultivado le dejó asombrada.
- Voy a casarme dentro de seis semanas le informó escuetamente, observando de forma involuntaria sus varoniles rasgos y apartando con rapidez la mirada al darse cuenta de que lo estaba haciendo.
- Ya veremos... – dijo Zac, y a continuación rió indulgentemente, como si se dirigiera a una cría que hubiera dicho algo inocentemente divertido.
Vanessa volvió al presente y notó que estaba temblando. Su primer pensamiento fue para su padre. Dijera lo que dijera, no debía quedarse solo. Tomó su abrigo, salió del pequeño chalet que tenía alquilado y subió a su coche.
- Pero su padre está en el trabajo, señora Turner. ¿Qué iba a estar haciendo en casa a esta hora del día? - Preguntó la asistenta de su padre, frunciendo el ceño.
Nessa tragó con esfuerzo, tratando de mantener una expresión despreocupada.
- Pensaba que hoy terminaba antes.
- A mí no me ha dicho nada, desde luego.
- Entonces lo veré más tarde - dijo Nessa, y volvió a su coche.
¿Dónde estaría su padre? - se preguntó, angustiada. ¡No debería haber permitido que se fuera en el estado en que se encontraba!. Pero su padre había insistido en que necesitaba estar a solas. Ella no era su guardián. ¿No debía respetar sus deseos? Pero aquellos pensamientos no bastaron para calmar su inquietud.
Reacia, volvió a su casa. Zac... no podía apartar a Zac de su mente. ¿Acudiría al hotel para arrastrarse ante él y rogarle, como una vez hizo su padre con su madre? El estómago le dio un vuelco al pensarlo. ¿Qué sentido tendría hacerlo? Conocía a Zac Efron. No habría forma de que perdonara a su padre. Zac quería venganza. No podía tocar a Vanessa, pero sabía lo unida que se sentía ésta a su padre. Ni la mente mas oscuramente maquiavélica podría haber maquinado una venganza mas dulce.
- Algún día vendrás a rogarme de rodillas que te acepte... y te destrozaré.
SE QUE ALGUNAS NO ENTENDIERON EL CAPITULO DE AYER(: PERO BUENO CONFORME PASEN LOS CAPITULOS ENTENDERAN... AHORA ME VOY(:, NOS VEMOS MAÑANA
lunes, 4 de octubre de 2010
Capítulo 1
Bueno chicas, aqui termino la votacion, la novela que gano fue Al Calor De La Pasion no les digo nada mas, espero y la sifruten, prometo subirles todos los dias, y si no, ANDY RECUERDAME QUE TENGO NOVELA(:
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Al Calor De La Pasion.
Pelo castaño-rubio contra una almohada de lino, piel bronceada contra una sábana intensamente blanca, ojos azulados mirando con descarado gesto de crueldad y triunfo los suyos... Vanessa se estremeció con violencia, rechazando la imagen que había surgido en su mente.
El insistente sonido del teléfono la sacó con brusquedad del torbellino de sus pensamientos. Contestó a la llamada de mala gana, tras cerrar a sus espaldas las puertas del cuarto de estar para no molestar a su padre.
- ¿Vanessa...?
Nessa se quedó petrificada, y su bello rostro, enmarcado por una sedosa melena oscura palideció intensamente.
Aquella voz... aquella inolvidable voz, profunda, oscura y densa como la miel. Decía su nombre como nadie lo había dicho nunca. Hacía seis años que no la oía, pero la reconoció al instante, sin poder sustraerse al horror que le produjo. Notó que la garganta se le cerraba.
- Esperó no haberte sobresaltado – susurró Zachary Efron, mintiendo entre dientes.
Nessa apretó los suyos. Deseó introducir la mano por el cable del teléfono y abofetearlo. Y el sentir aquello de nuevo, aquel arrebato de violento odio que sólo él lograba despertar en ella, le produjo un intenso pavor. Notó que la boca se le secaba.
- ¿Qué quieres?
- Estoy de un humor muy generoso - dijo él con lentitud -. Me siento predispuesto a ofrecerte un encuentro...
Los dedos de Nessa se cerraron con fuerza en torno al auricular.
- ¿Un encuentro? ¿Por qué?
- ¿Es posible que aún no hayas visto a tu padre? – murmuró él.
- Lo he visto - susurró Vanessa sin molestarse en añadir que Gerald Hudgens seguía en la habitación contigua.
- La malversación de fondos es un delito grave.
- Tenía deudas de juego – protestó Nessa en voz baja -. Se asustó... ¡no pretendía robarle el dinero a la empresa! Sólo lo estaba tomando prestado...
- Hablando eufemístamente, claro - dijo Zac en tono burlón.
- La empresa Hudgens era suya - le recordó Vanessa con impotente amargura.
Pero ya no lo es - replicó Zac con suavidad -. Ahora es mía.
Nessa sintió una intensa, punzada de culpabilidad. Si no hubiera sido por ella, Zachary Efron nunca habría entrado en sus vidas. Si no hubiera sido por ella, la empresa seguiría perteneciendo a su padre. Si no hubiera sido por ella, Gerald Hudgens no se habría visto enfrentado a una acusación por malversación de fondos.
- Papá tenía intención de devolver el dinero - dijo, sintiendo que el estómago se le encogía -. ¡Si no hubiera sido por la auditoría, nunca lo habrías averiguado! - añadió, desesperada.
- ¿Por qué crees que hago ocasionales auditorías por sorpresa en mis empresas? – preguntó Zac -. Los empleados como tu padre se vuelven codiciosos y a veces son atrapados con las manos en la masa.
Nessa tembló, oyendo el ensordecedor latido de su corazón en sus oídos.
- ¡Mi padre no es codicioso! Sólo estaba desesperado...
- Estoy deseando verte esta noche. Me alojo en el Deangate Hall. Estoy seguro de que no necesito decirte cuál será mi suite. A las ocho - especificó Zac -. Esperaré un minuto pasada la hora. Si no apareces, no habrá una segunda oportunidad, cara.
- ¡Será mejor que no pierdas el tiempo! - exclamó Vanessa, enfurecida por el sadismo de Zac -. ¡Prefiero verte en el infierno antes que volver a poner un pie en ese hotel!
- Debió ser todo un espectáculo verte salir de allí con un sólo zapato esa tarde - murmuró Zac provocativamente -. La doncella encontró el otro bajo la cama. El zapato de Cenicienta...
- ¿Cómo te atreves? - murmuró Nessa entre dientes.
- Y, por lo que recuerdo, estuviste a punto de dejarte algo mucho más íntimo detrás - dijo Zac reflexivamente.
Ruborizada hasta la raíz del pelo, Vanessa colgó el teléfono antes de que Zac pudiera recordarle más detalles sobre la inexcusable debilidad que mostró aquel día.
Lo último que quería en aquellos momentos era pensar en lo que sucedió en el Deangate seis años atrás.
«¡No!», quiso gritar, «¡No!». Pero no lo hizo, por supuesto. Vanessa no gritaba. Vanessa odiaba perder el control. Había crecido sollozando silenciosamente tras puertas cerradas, tapándose los oídos para no oír los gritos de su madre a su pobre padre. Y juró que ella sería diferente y que controlaría su temperamento por todos los medios. Sería fuerte sin pasión. Y si permanecía alejada de la pasión, nada lograría dañarla.
Lo peor de todo era tener que mirar atrás, ver cómo había roto sus propias reglas y cómo había sufrido a causa de ello. Tratando de huir de aquellos atemorizantes ecos del pasado, Vanessa volvió junto a su padre.
Con el rostro grisáceo, por la tensión, Gerald Hudgens alzó la mirada y siguió hablando nada más verla, tan centrado en sus propios problemas que ni siquiera quiso saber quién había llamado.
- Tuve que entregar todas mis llaves... incluso las de mi coche. No me permitieron volver a entrar en mi despacho - dijo con evidente dolor -. Luego fui escoltado al exterior del edificio por dos vigilantes de seguridad... ¡Fue una pesadilla!
Esas debieron ser las instrucciones de Zac. ¿Acaso no merecía su padre un poco más de consideración?, se preguntó Vanessa. ¿No podía haberle permitido mantener al menos un poco de dignidad?
- Papá... – a punto de llorar, Vanessa se acercó a su padre para consolarlo, pero él se apartó.
- Yo habría tratado de la misma manera a un ladrón - dijo secamente.
- ¡Pero tú no eres un ladrón!
Gerald Hudgens no respondió.
Vanessa no pudo evitar sentirse responsable. Debió haberse dado cuenta de que su padre tenía problemas. Una semana después de que Zac comprara la empresa Hudgens, la madre de Vanessa abandonó a su marido y solicitó el divorcio. La fuerte cantidad de la venta fue una tentación irresistible para Carole Hudgens. A pesar de que su matrimonio nunca fue bien, Gerald Hudgens se quedó desolado. Adoraba a su mujer. Siempre le fue leal y le perdonó todas sus aventuras. Habría hecho cualquier cosa por conservarla a su lado. La única persona que se sintió aliviada con la marcha de Carole fue su hija.
Pero Nessa debió haberse dado cuenta del inmenso vacío que se abrió en la vida de su padre. Vio cómo se convertía en un adicto al trabajo, porque eso fue todo lo que le quedó. Y mientras la empresa florecía., obteniendo todos los beneficios que tan feliz habrían hecho a su madre, Vanessa no pensó en la amargura que debía sentir su padre al pensar que la empresa ya no era suya y que todos aquellos beneficios llegaban demasiado tarde para salvar su matrimonio.
Pero apostar...
- Era un lugar al que ir, algo que hacer – explicó Gerald mientras su hija lo miraba, estupefacta. Entonces empecé a perder y pensé que no podía seguir perdiendo siempre...
El silencio se prolongó unos momentos y entonces Gerald Hudgens se levantó pesadamente del asiento y se encaminó con paso cansino hacia la puerta.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO(:
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Al Calor De La Pasion.
Pelo castaño-rubio contra una almohada de lino, piel bronceada contra una sábana intensamente blanca, ojos azulados mirando con descarado gesto de crueldad y triunfo los suyos... Vanessa se estremeció con violencia, rechazando la imagen que había surgido en su mente.
El insistente sonido del teléfono la sacó con brusquedad del torbellino de sus pensamientos. Contestó a la llamada de mala gana, tras cerrar a sus espaldas las puertas del cuarto de estar para no molestar a su padre.
- ¿Vanessa...?
Nessa se quedó petrificada, y su bello rostro, enmarcado por una sedosa melena oscura palideció intensamente.
Aquella voz... aquella inolvidable voz, profunda, oscura y densa como la miel. Decía su nombre como nadie lo había dicho nunca. Hacía seis años que no la oía, pero la reconoció al instante, sin poder sustraerse al horror que le produjo. Notó que la garganta se le cerraba.
- Esperó no haberte sobresaltado – susurró Zachary Efron, mintiendo entre dientes.
Nessa apretó los suyos. Deseó introducir la mano por el cable del teléfono y abofetearlo. Y el sentir aquello de nuevo, aquel arrebato de violento odio que sólo él lograba despertar en ella, le produjo un intenso pavor. Notó que la boca se le secaba.
- ¿Qué quieres?
- Estoy de un humor muy generoso - dijo él con lentitud -. Me siento predispuesto a ofrecerte un encuentro...
Los dedos de Nessa se cerraron con fuerza en torno al auricular.
- ¿Un encuentro? ¿Por qué?
- ¿Es posible que aún no hayas visto a tu padre? – murmuró él.
- Lo he visto - susurró Vanessa sin molestarse en añadir que Gerald Hudgens seguía en la habitación contigua.
- La malversación de fondos es un delito grave.
- Tenía deudas de juego – protestó Nessa en voz baja -. Se asustó... ¡no pretendía robarle el dinero a la empresa! Sólo lo estaba tomando prestado...
- Hablando eufemístamente, claro - dijo Zac en tono burlón.
- La empresa Hudgens era suya - le recordó Vanessa con impotente amargura.
Pero ya no lo es - replicó Zac con suavidad -. Ahora es mía.
Nessa sintió una intensa, punzada de culpabilidad. Si no hubiera sido por ella, Zachary Efron nunca habría entrado en sus vidas. Si no hubiera sido por ella, la empresa seguiría perteneciendo a su padre. Si no hubiera sido por ella, Gerald Hudgens no se habría visto enfrentado a una acusación por malversación de fondos.
- Papá tenía intención de devolver el dinero - dijo, sintiendo que el estómago se le encogía -. ¡Si no hubiera sido por la auditoría, nunca lo habrías averiguado! - añadió, desesperada.
- ¿Por qué crees que hago ocasionales auditorías por sorpresa en mis empresas? – preguntó Zac -. Los empleados como tu padre se vuelven codiciosos y a veces son atrapados con las manos en la masa.
Nessa tembló, oyendo el ensordecedor latido de su corazón en sus oídos.
- ¡Mi padre no es codicioso! Sólo estaba desesperado...
- Estoy deseando verte esta noche. Me alojo en el Deangate Hall. Estoy seguro de que no necesito decirte cuál será mi suite. A las ocho - especificó Zac -. Esperaré un minuto pasada la hora. Si no apareces, no habrá una segunda oportunidad, cara.
- ¡Será mejor que no pierdas el tiempo! - exclamó Vanessa, enfurecida por el sadismo de Zac -. ¡Prefiero verte en el infierno antes que volver a poner un pie en ese hotel!
- Debió ser todo un espectáculo verte salir de allí con un sólo zapato esa tarde - murmuró Zac provocativamente -. La doncella encontró el otro bajo la cama. El zapato de Cenicienta...
- ¿Cómo te atreves? - murmuró Nessa entre dientes.
- Y, por lo que recuerdo, estuviste a punto de dejarte algo mucho más íntimo detrás - dijo Zac reflexivamente.
Ruborizada hasta la raíz del pelo, Vanessa colgó el teléfono antes de que Zac pudiera recordarle más detalles sobre la inexcusable debilidad que mostró aquel día.
Lo último que quería en aquellos momentos era pensar en lo que sucedió en el Deangate seis años atrás.
«¡No!», quiso gritar, «¡No!». Pero no lo hizo, por supuesto. Vanessa no gritaba. Vanessa odiaba perder el control. Había crecido sollozando silenciosamente tras puertas cerradas, tapándose los oídos para no oír los gritos de su madre a su pobre padre. Y juró que ella sería diferente y que controlaría su temperamento por todos los medios. Sería fuerte sin pasión. Y si permanecía alejada de la pasión, nada lograría dañarla.
Lo peor de todo era tener que mirar atrás, ver cómo había roto sus propias reglas y cómo había sufrido a causa de ello. Tratando de huir de aquellos atemorizantes ecos del pasado, Vanessa volvió junto a su padre.
Con el rostro grisáceo, por la tensión, Gerald Hudgens alzó la mirada y siguió hablando nada más verla, tan centrado en sus propios problemas que ni siquiera quiso saber quién había llamado.
- Tuve que entregar todas mis llaves... incluso las de mi coche. No me permitieron volver a entrar en mi despacho - dijo con evidente dolor -. Luego fui escoltado al exterior del edificio por dos vigilantes de seguridad... ¡Fue una pesadilla!
Esas debieron ser las instrucciones de Zac. ¿Acaso no merecía su padre un poco más de consideración?, se preguntó Vanessa. ¿No podía haberle permitido mantener al menos un poco de dignidad?
- Papá... – a punto de llorar, Vanessa se acercó a su padre para consolarlo, pero él se apartó.
- Yo habría tratado de la misma manera a un ladrón - dijo secamente.
- ¡Pero tú no eres un ladrón!
Gerald Hudgens no respondió.
Vanessa no pudo evitar sentirse responsable. Debió haberse dado cuenta de que su padre tenía problemas. Una semana después de que Zac comprara la empresa Hudgens, la madre de Vanessa abandonó a su marido y solicitó el divorcio. La fuerte cantidad de la venta fue una tentación irresistible para Carole Hudgens. A pesar de que su matrimonio nunca fue bien, Gerald Hudgens se quedó desolado. Adoraba a su mujer. Siempre le fue leal y le perdonó todas sus aventuras. Habría hecho cualquier cosa por conservarla a su lado. La única persona que se sintió aliviada con la marcha de Carole fue su hija.
Pero Nessa debió haberse dado cuenta del inmenso vacío que se abrió en la vida de su padre. Vio cómo se convertía en un adicto al trabajo, porque eso fue todo lo que le quedó. Y mientras la empresa florecía., obteniendo todos los beneficios que tan feliz habrían hecho a su madre, Vanessa no pensó en la amargura que debía sentir su padre al pensar que la empresa ya no era suya y que todos aquellos beneficios llegaban demasiado tarde para salvar su matrimonio.
Pero apostar...
- Era un lugar al que ir, algo que hacer – explicó Gerald mientras su hija lo miraba, estupefacta. Entonces empecé a perder y pensé que no podía seguir perdiendo siempre...
El silencio se prolongó unos momentos y entonces Gerald Hudgens se levantó pesadamente del asiento y se encaminó con paso cansino hacia la puerta.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO(:
martes, 28 de septiembre de 2010
BUENO, PRIMERO QUE NADA QUIERO DISCULPARME, SE QUE NO FUI BUENA ESCRITORA, Y ENTIENDO QUE ME QUIERAN PUTEAR :S PERO SE QUE NO LO HARAN PORQUE NO LES DIRE LAS NOTICIAS QUE LES TRAIGO -.-". NO LES TERMINARE LA NOVE, PERO NO SIGNIFICA QUE YA NO LES SUBIRE, LA SEÑORA INSPIRACION NO A LLEGADO Y NO EH PODOIDO TERMINARLA APARTE LA ESCUELA ME ABSORBE MUCHO TIEMPO, POR ELLO, AHORA LES SUBIRE UNA NOVELA ADAPTADA, PERO COMO TENGO 3 LES PONDRE LOS ARGUMENTOS Y USTEDES ELEGIRAN CUAL ES LA QUE QUIEREN(: HAY UNAS NOVELAS MUY SEXOSAS XD! BUENO... APARTE DE QUE CUANDO SUBIA LOS CAPITULOS LO HACIA YA SIN GANAS, PORQUE INSPIRACION NO TENIA Y BUENO, ANDY (NOVELAS: ME ENAMORE DE TI, LOCO EXTRAÑO, A PRUEBA DE AMOR, Y LA OTRA QUE NO ME ACUERDO XD) ME PEDIA QUE SUBIERA... BUENO EN FIN, SI AULGUNA DE USTEDES QUIERE PUTEARME Y AVENTARME MI.ERDA LES DEJO MI MSN wendazza04@hotmail.com...
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Otra forma de amar
Argumento:
Para Zachary Efron, Zac, Pertenecer a la unidad de Operaciones Especiales de la armada no era sólo un trabajo, sino algo que definía su identidad. Una bala había puesto en peligro dicha existencia: ¿Cómo iba a entrar en combate si apenas podía caminar? No obstante, y a pesar de las advertencias del médico, Zac estaba empeñado en recuperarse por completo.
Sin embargo, la inesperada aparición de su sobrina de cinco años le dejaba poco tiempo para otra cosa que no fuera cuidar de la pequeña. De niños sabía aún menos que de cómo recuperarse y vivir con sus heridas, pero no estaba dispuesto a aceptar la ayuda de su vecina Vanessa Hudgens. Él no necesitaba la ayuda de nadie para cuidar de su sobrina, ni para aprender a asumir sus propias limitaciones. Ni, desde luego, para enamorarse.
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El elixir del amor
Aquella agua tenía algo especial… algo mágico…
Una mujer sensata como Vanessa Hudgens jamás creería posible que el agua de un manantial pudiese hacer que un hombre se enamorara de una mujer que le ofreciera un trago. ¿Por qué entonces decidió marcharse de Chicago rumbo a una pequeña isla irlandesa? ¿Tan desesperada estaba por recuperar a su ex como para cruzar medio mundo detrás de un simple rumor?
Pero cuando conoció a Zachary Efron, el sexy dueño del hotel en el que estaba alojada, Vanessa se dio cuenta de que había algo mágico en aquella isla. Sólo la magia habría hecho que de pronto se planteara abandonar toda su vida y pasar unos meses disfrutando de los sensuales placeres que pudiera ofrecerle el irlandés…
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Al Calor De La Pasion
"Algún día vendrás a mí de rodillas, rogándome que te acepte.... y te destrozaré".
Seis años atrás, Zachary Efron amenazó a Vanessa con aquellas palabras. Ella luchó contra él hasta el fin, pero ahora se enfrentaba a una terrible decisión: tres meses en la cama con Zac o su padre iría a la cárcel. Era posible que Nessaa se hubiera visto obligada a arrodillarse, pero nunca cedería... porque también recordaba la última promesa de Zac: "Nunca te perdonaré".
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BUENO, PONDRE LAS VOTACIONESS(:
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Otra forma de amar
Argumento:
Para Zachary Efron, Zac, Pertenecer a la unidad de Operaciones Especiales de la armada no era sólo un trabajo, sino algo que definía su identidad. Una bala había puesto en peligro dicha existencia: ¿Cómo iba a entrar en combate si apenas podía caminar? No obstante, y a pesar de las advertencias del médico, Zac estaba empeñado en recuperarse por completo.
Sin embargo, la inesperada aparición de su sobrina de cinco años le dejaba poco tiempo para otra cosa que no fuera cuidar de la pequeña. De niños sabía aún menos que de cómo recuperarse y vivir con sus heridas, pero no estaba dispuesto a aceptar la ayuda de su vecina Vanessa Hudgens. Él no necesitaba la ayuda de nadie para cuidar de su sobrina, ni para aprender a asumir sus propias limitaciones. Ni, desde luego, para enamorarse.
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El elixir del amor
Aquella agua tenía algo especial… algo mágico…
Una mujer sensata como Vanessa Hudgens jamás creería posible que el agua de un manantial pudiese hacer que un hombre se enamorara de una mujer que le ofreciera un trago. ¿Por qué entonces decidió marcharse de Chicago rumbo a una pequeña isla irlandesa? ¿Tan desesperada estaba por recuperar a su ex como para cruzar medio mundo detrás de un simple rumor?
Pero cuando conoció a Zachary Efron, el sexy dueño del hotel en el que estaba alojada, Vanessa se dio cuenta de que había algo mágico en aquella isla. Sólo la magia habría hecho que de pronto se planteara abandonar toda su vida y pasar unos meses disfrutando de los sensuales placeres que pudiera ofrecerle el irlandés…
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Al Calor De La Pasion
"Algún día vendrás a mí de rodillas, rogándome que te acepte.... y te destrozaré".
Seis años atrás, Zachary Efron amenazó a Vanessa con aquellas palabras. Ella luchó contra él hasta el fin, pero ahora se enfrentaba a una terrible decisión: tres meses en la cama con Zac o su padre iría a la cárcel. Era posible que Nessaa se hubiera visto obligada a arrodillarse, pero nunca cedería... porque también recordaba la última promesa de Zac: "Nunca te perdonaré".
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BUENO, PONDRE LAS VOTACIONESS(:
jueves, 26 de agosto de 2010
Novela: Mi Mejor Pesadilla
Capitulo: 59
Zac: ¿Te gusto la sorpresa?
Vanessa: Si mi vida, -Tome su mano- Te amo lindo
Zac: no tanto como yo a ti. Eres lo mas importante en mi vida. No me imagino estar sin ti, sin tu amor, sin mis niños, sin nadie de ustedes tres. Estaria muerto o loco-Dijo riendo-
La cena transcurrio algo divertida, ya que Zac y yo empezamos a jugar con la comida, pareciamos niños pequeños, a la hora del postre pedi un pedazo de pastel, y del betun le manche la nariz a Zac este por sus parte rio y al ver qu equeria hacer lo mismo sali corrieno al patio tracero del restaurant. Si alguien nos viera diria que estamos locos, pero con Zac todo es tan divertido, aunque no somos ya jovenes el tiene 26 años y yo 25. El es mayor que yo. Y la verdad no me imagino mi vida sin el, sin mis niños, y aun sin Alejandro y sin Irma, ya que gracias a Alejandro conoci a Zac y bueno Irma, no tiene ya tantas cosas en comun aqui... Mi vida con Zac sera perfecta, se que con el no me faltara nada economicamente ni amorosamente, junto a nuestros hijos seremos felices. David y Alex, mis amores, los amo tanto, y ya no estaran solos, ahora tendran que cuidar a su primo joshua hijo de Jared y Ashley y tambien a Giselle hija de Selena y Alejandro, hicieron muy mal en ocultarme aquello, Selena ya tiene 4 meses un mes antes Ashley ya nos habia informado de su embarazo, hicimos una fiesta por ello... Ahora puedo decir que mi vida es perfecta, ahora si puedo decirlo!... Cuando terminamos de jugar nos volvimos a sentar, desde que llege Zac no me ah dado nisiquiera un pequeño beso y eso me estaba desesperando. Zac parecia no tomarle improtancia ni siquiera se dio cuenta... Lo tome de la mano y tire de el y su frente choco con la mia, lo mire a los ojos, sus ojos azules como el mar mas tranquilo que pueda haber, habia una felicidad un brillo que solo lo tiene cuando esta feliz y trama algo, una chispa de diversion en ellos, sonrei sobre sus labios y lo bese, un beso tierno y apasionado, un beso con ternura un beso dulce y calido, un beso con el cual nos demostrabamos un amor tan real, tan vivo, cuando termino aquel hermoso beso, mis ojos seguian cerrados, senti su calida mano en mi mejilla y sonrei ante su contacto.
Zac: No sabes cuanto te amo mi vida,
Vanessa: Zac, te amo
Zac: Oye cariño...-Sorio al decirlo- Tenemos la casa solo para nosotros
-Vanessa: Eres un cochino!, Pero eres mi cochino!
Zac: Y soy lindo?
Vanessa: Muy lindo amor, muy lindo
Zac: Entonces, nos vamoss a la casa?
Vanessa: No, iremos a un lugar que me encanta
Zac: si quieres tu amor, yo iria con tigo hasta el mismisimo cielo
Vanessa: Eres tan dulce y romantico
Zac:Cuando me lo propongo puedo serlo amor
Capitulo: 59
Zac: ¿Te gusto la sorpresa?
Vanessa: Si mi vida, -Tome su mano- Te amo lindo
Zac: no tanto como yo a ti. Eres lo mas importante en mi vida. No me imagino estar sin ti, sin tu amor, sin mis niños, sin nadie de ustedes tres. Estaria muerto o loco-Dijo riendo-
La cena transcurrio algo divertida, ya que Zac y yo empezamos a jugar con la comida, pareciamos niños pequeños, a la hora del postre pedi un pedazo de pastel, y del betun le manche la nariz a Zac este por sus parte rio y al ver qu equeria hacer lo mismo sali corrieno al patio tracero del restaurant. Si alguien nos viera diria que estamos locos, pero con Zac todo es tan divertido, aunque no somos ya jovenes el tiene 26 años y yo 25. El es mayor que yo. Y la verdad no me imagino mi vida sin el, sin mis niños, y aun sin Alejandro y sin Irma, ya que gracias a Alejandro conoci a Zac y bueno Irma, no tiene ya tantas cosas en comun aqui... Mi vida con Zac sera perfecta, se que con el no me faltara nada economicamente ni amorosamente, junto a nuestros hijos seremos felices. David y Alex, mis amores, los amo tanto, y ya no estaran solos, ahora tendran que cuidar a su primo joshua hijo de Jared y Ashley y tambien a Giselle hija de Selena y Alejandro, hicieron muy mal en ocultarme aquello, Selena ya tiene 4 meses un mes antes Ashley ya nos habia informado de su embarazo, hicimos una fiesta por ello... Ahora puedo decir que mi vida es perfecta, ahora si puedo decirlo!... Cuando terminamos de jugar nos volvimos a sentar, desde que llege Zac no me ah dado nisiquiera un pequeño beso y eso me estaba desesperando. Zac parecia no tomarle improtancia ni siquiera se dio cuenta... Lo tome de la mano y tire de el y su frente choco con la mia, lo mire a los ojos, sus ojos azules como el mar mas tranquilo que pueda haber, habia una felicidad un brillo que solo lo tiene cuando esta feliz y trama algo, una chispa de diversion en ellos, sonrei sobre sus labios y lo bese, un beso tierno y apasionado, un beso con ternura un beso dulce y calido, un beso con el cual nos demostrabamos un amor tan real, tan vivo, cuando termino aquel hermoso beso, mis ojos seguian cerrados, senti su calida mano en mi mejilla y sonrei ante su contacto.
Zac: No sabes cuanto te amo mi vida,
Vanessa: Zac, te amo
Zac: Oye cariño...-Sorio al decirlo- Tenemos la casa solo para nosotros
-Vanessa: Eres un cochino!, Pero eres mi cochino!
Zac: Y soy lindo?
Vanessa: Muy lindo amor, muy lindo
Zac: Entonces, nos vamoss a la casa?
Vanessa: No, iremos a un lugar que me encanta
Zac: si quieres tu amor, yo iria con tigo hasta el mismisimo cielo
Vanessa: Eres tan dulce y romantico
Zac:Cuando me lo propongo puedo serlo amor